Si observamos los datos del paro de los últimos meses/años, los ERES y regulaciones de plantilla que se han producido hasta ahora, etc., veremos que existe una alta probabilidad de que los trabajadores mayores de 50 años pierdan involuntariamente su trabajo.

Esos profesionales +50 no accederán fácilmente a un nuevo empleo y en muchos casos pasarán a engrosar las listas de autónomos (y falsos autónomos) en forma de conductores VTC, consultores, editores de contenido web, vendedores de artículos o alquiladores de habitaciones en plataformas de consumo colaborativo…

La esperanza de vida está actualmente en España en 83 años de media, por lo que retirarse de la vida activa a los 65 años no tiene tanto sentido como hace unas décadas y muchos jubilados siguen desarrollando actividades remuneradas que complementan su pensión, o se acogen a la jubilación activa para poder seguir produciendo. Esta situación impera en muchas empresas y deja fuera del mercado de empleo a los mayores de 50, pero si el objetivo de ese profesional de +50 es seguir teniendo ingresos, el autoempleo puede ser una solución.

Una parte importante de los trabajadores autónomos de +50 afirma que lo es porque ninguna empresa quiere contratarlos, no por decisión propia. Pero si nos centramos en una visión optimista del tema, el trabajo autónomo nos permitirá seguir acumulando experiencia, seguir aprendiendo y contribuyendo al crecimiento de nuestra comunidad.

En España es raro que una empresa ofrezca planes de jubilación por etapas, en los que los profesionales cambien gradualmente de trabajo a tiempo completo a trabajo a tiempo parcial. Se produce con mucha más frecuencia la jubilación anticipada o directamente los Programas Voluntarios de Suspensión de la Relación Laboral que no son más que despidos incentivados al acercarse la edad de jubilación. De modo que, ante este panorama, el trabajo por cuenta propia se convierte en una alternativa viable.

Los trabajadores autónomos de +50 suelen encontrar trabajo a través de clientes anteriores, amigos y familiares, contactos profesionales y redes sociales, especialmente en LinkedIn. Creen que es fundamental, para seguir siendo competitivos, mantener sus conocimientos y habilidades permanentemente actualizados y al día en la evolución de su sector de negocio.

Muchas personas de +50 comienzan a explorar las ventajas e inconvenientes del trabajo por cuenta propia como una fuente de ingresos adicionales o como una forma de transición a la jubilación cuando no pueden acceder a un empleo por cuenta ajena, o no quieren dejar de trabajar por completo, o necesitan cotizar unos años más para poder disfrutar de una pensión digna.

Se empieza a romper el mito de trabajar hasta una edad definida y luego tener un período de jubilación definido, y algunos jubilados optan por períodos de jubilación activa alternados con períodos de jubilación completa, dependiendo de los “encargos” o “proyectos” que surjan.

Para muchos profesionales de +50 el trabajo autónomo no es más que una versión libre de su carrera anterior. Pero otros trabajadores de este grupo de edad aprovechan la oportunidad para iniciarse en una profesión completamente nueva para ellos o nueva en el mercado de trabajo.

Reskilling (reinvención profesional) o upskilling (adquisición de nuevas competencias y conocimientos) son conceptos de los que oiremos a hablar a menudo respecto al futuro de las profesiones y oficios. En ambos casos se trata de seguir evolucionando profesionalmente. Y pueden significar el momento de retomar sueños y aspiraciones que quedaron aparcados en otros periodos vitales.

Varios estudios nos confirman que el “emprendimiento” en los +40 años lleva a más probabilidades de éxito que cuando un joven millennial intenta lanzar un proyecto puesto que dispone, por término medio, de más capital, mayor conocimiento del sector, una buena red de contactos…

Varias son ya las plataformas que permiten al trabajador autónomo sénior encadenar diversos trabajos a la vez para distintas empresas, consiguiendo así unos ingresos que le permitan llegar a la jubilación.

Consultores, formadores, coaches…  freelancers de todo tipo que se ofrecen con una página web, un perfil en LinkedIn y una estrategia de captación de clientes en las redes sociales son otra de las opciones para seguir teniendo ingresos a los +50, puesto que tienen el know-how de toda una vida en el sector y pueden ofrecer ese conocimiento a empresas más pequeñas o que inician su actividad.

Nueva también es la figura del “directivo part-time” que, habiendo desarrollado su carrera en grandes compañías internacionales, una vez desvinculado de ellas ofrece simultáneamente sus servicios como “director” a varias empresas a tiempo parcial. Por ejemplo, dos días en una empresa, dos en otra y uno en una tercera.

Por no hablar de start-ups tecnológicas incluso en coworkings donde un equipo de empresarios mayores invierte, busca negocio y diseña proyectos para jóvenes desarrolladores que escriben el código para esa web, APP, plataforma de software, etc.

A la vista de datos como el que publica la Fundación ADECCO, según la cual el 52% de los currículums de personas mayores de 55 años es descartado por la edad, tener un Plan B como autónomo pude ser la tabla de salvación.